Yessi Hernández, una paciente diagnosticada con insuficiencia renal crónica terminal en etapa cinco, expuso públicamente la constante falta de sensibilidad que sufren las personas con condiciones médicas vulnerables por parte de algunos trabajadores del transporte público en El Salvador.
La joven relató que debe viajar dos veces por semana en autobuses y microbuses para asistir al Hospital Nacional Rosales, donde recibe sus tratamientos de hemodiálisis. Las intensas sesiones la dejan en un estado de extrema debilidad física y con severos dolores de cabeza.
Durante su último viaje de regreso, Hernández y otros pasajeros solicitaron amablemente al conductor de la unidad que bajara el volumen de la música estridente, debido al fuerte malestar que ella presentaba. Sin embargo, el motorista ignoró por completo la petición de los usuarios y continuó su marcha sin mostrar la más mínima consideración.
El caso ha generado indignación en las redes sociales, donde decenas de ciudadanos se han sumado a la denuncia para exigir a las autoridades competentes un mayor control y la regulación del ruido en el transporte colectivo. Asimismo, los usuarios demandan capacitaciones obligatorias en servicio al cliente y sensibilización para los conductores hacia las personas enfermas.



