La tranquilidad regresa a la comunidad educativa en La Unión

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El cantón Huisquil, en Conchagua, La Unión, vive una profunda transformación social. Durante más de una década, las pandillas utilizaron los alrededores del Complejo Educativo Raúl Flores Moreno como una línea divisoria de territorios, un conflicto que cobró vidas en la calle principal y privó a niños y jóvenes de asistir a la escuela más cercana a sus hogares.

Hoy, ese panorama de temor quedó en el pasado. Los estudiantes de diversas comunidades se desplazan con total libertad y seguridad hacia el centro educativo. La pacificación de la zona incluso ha permitido que alumnos de la isla Perico retomen sus estudios de tercer ciclo y bachillerato, cruzando diariamente el Golfo de Fonseca y la calle principal sin enfrentar amenazas.

Óscar Marquina, quien transporta en lancha a los jóvenes isleños, relató que antes los alumnos abandonaban la escuela en sexto grado por el peligro. Sin embargo, celebró que el sector ahora se encuentra libre de estructuras criminales, devolviendo la confianza a las familias. El centro escolar ha dejado de ser una frontera invisible para convertirse, finalmente, en un verdadero espacio de desarrollo, reencuentro y paz para la juventud de la zona.

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