
La nueva adaptación cinematográfica en acción real de Moana ha tenido un arranque sumamente complicado tras su llegada a las salas de cine. El filme ha recibido un fuerte rechazo por parte de la prensa especializada, acumulando una baja aprobación de apenas el 32% en la plataforma Rotten Tomatoes, lo que lo posiciona como uno de los remakes peor valorados en la historia de Disney.
Las reseñas coinciden en que la producción es una copia exacta e innecesaria de la versión animada original, criticando además un aspecto visual opaco y deslucido.
Esta fría recepción ha provocado que las expectativas de recaudación se desplomen drásticamente para su primer fin de semana. En el mercado doméstico de Estados Unidos las proyecciones cayeron a un rango de entre 60 y 65 millones de dólares, mientras que a nivel global se estima que alcance unos 130 millones de dólares.
El panorama representa un enorme riesgo financiero para el estudio cinematográfico.
Con un masivo presupuesto de producción de 250 millones de dólares, los analistas estiman que la película protagonizada por Catherine Laga’aia y Dwayne Johnson necesitará recaudar cerca de 625 millones de dólares para comenzar a ser rentable.



