
El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó de «inédita» la actual ola de incendios forestales que azota al país, asegurando que no se registraba una situación de tal magnitud desde la Segunda Guerra Mundial. Durante una visita de apoyo a los equipos de emergencia en el emblemático bosque de Fontainebleau, el mandatario advirtió que este año podría marcar un récord histórico de superficie quemada.
El fuego en Fontainebleau, catalogado como reserva de la biosfera por la Unesco, ya ha afectado unas 2,000 hectáreas, lo que equivale al 10% de su extensión total. Ante la sospecha de que este y otros siniestros hayan sido provocados, Macron enfatizó que habrá «cero tolerancia» contra los responsables, destacando que cada incendio forestal pone en riesgo vidas humanas y constituye un ataque directo al territorio nacional.
Hasta mediados de julio, Francia registra más de 32,000 hectáreas devastadas, superando con creces las alarmantes cifras del año anterior. Frente a este panorama, el gobierno anunció la creación de una ventanilla única para canalizar donaciones destinadas a la reforestación y reconstrucción de las zonas afectadas, preparándose para un verano que se prevé sumamente complejo.


