
La británica Charli XCX inaugura oficialmente su era posterior al éxito de Brat con el lanzamiento de su séptimo álbum de estudio, titulado Music, Fashion, Film. En esta entrega de once canciones compactas que suman apenas media hora de duración, la artista da un giro radical al sustituir los sintetizadores celestiales y el hyperpop por potentes guitarras distorsionadas, ritmos crudos y voces prácticamente limpias de autotune.
Producido principalmente junto a sus colaboradores habituales AG Cook y Finn Keane, el disco explora sonoridades cercanas al rock alternativo y el estilo post-punk. La producción destaca por pasajes hablados de tono sarcástico y una sorpresiva participación hablada del cineasta David Cronenberg en el cierre de la obra.
En el apartado lírico, Charli mantiene su característica dualidad entre el descaro y la vulnerabilidad, reflexionando sobre la sobreexposición mediática, el envejecimiento en la industria y las presiones del estrellato actual. Lejos de entregar otro fenómeno de pistas bailables, la cantante opta por una propuesta experimental e incisiva que redefine sus límites creativos y le otorga libertad total para trazar el rumbo de sus próximos capítulos musicales.



