El Partido Alianza Republicana Nacionalista enfrenta un nuevo episodio de fractura tras el desarrollo de sus elecciones internas. Ondina Ramos, precandidata a la alcaldía de San Salvador Centro, denunció públicamente que más de 200 de sus simpatizantes no pudieron ejercer el voto debido a anomalías en el padrón electoral, señalando la existencia de dos listados distintos en los centros de votación y exigiendo explicaciones a la dirigencia.
La tensión escaló luego de que la Comisión Electoral Nacional del partido oficializara los resultados de la jornada. Ante los señaamientos, la diputada Marcela Villatoro reaccionó en redes sociales recordando que en comicios pasados enfrentó escenarios adversos y manipulación de casillas, pero optó por enfocarse en el trabajo territorial. Villatoro afirmó que las bases finalmente le hicieron justicia al otorgarle la primera casilla legislativa, asegurando que quienes obran mal terminan saliendo por la puerta trasera.
El cruce de declaraciones expone la división entre las corrientes del tricolor. Mientras las autoridades partidarias dieron por cerrado el proceso, los señalamientos de Ramos y la respuesta de Villatoro evidencian la falta de consenso y la inestabilidad en la estructura de cara a las próximas elecciones.







