
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, busca asegurar su reelección para un último mandato en las elecciones programadas para marzo de 2027, a pesar de enfrentar una creciente crisis interna generada por un controvertido e infructuoso plan para vender participaciones en la Copa del Mundo.
Durante una cumbre de emergencia celebrada en Rabat, Marruecos, el equipo directivo de la entidad reafirmó su apoyo al dirigente. Sin embargo, la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) emitió un contundente comunicado en el que rechazó las disculpas del organismo rector, reiteró su absoluta pérdida de confianza en la gestión de Infantino y solicitó garantías formales para evitar que se repitan proyectos de esta naturaleza.
La tensión ha escalado al punto que la UEFA mantiene sobre la mesa la amenaza de implementar un boicot contra las competiciones oficiales organizadas por la FIFA. Mientras tanto, federaciones nacionales como las de Inglaterra, Serbia, Suecia y Gales retiraron formalmente su respaldo al directivo.
Pese al descontento y a la fijación del 18 de noviembre de 2026 como fecha límite para el registro de candidaturas presidenciales, la oposición aún no logra consolidar un candidato unificado que enfrente formalmente a Infantino en las urnas.


