
La inflación anual de la eurozona avanzó una décima en julio hasta situarse en el 2,9%, según datos consolidados difundidos por la oficina estadística europea, Eurostat. Este incremento representa casi un punto porcentual por encima de la meta del 2% fijada por el Banco Central Europeo.
España se consolidó como la gran economía con la tasa armonizada más alta de la moneda única, alcanzando un 3,9%. Le siguieron Italia con un 2,9%, Alemania con un 2,8% y Francia con un 2,4%. En el conjunto de la Unión Europea, el indicador general también subió una décima para colocarse en el 3%.
El principal motor detrás de este repunte fue el sector de la energía, cuya tasa interanual se aceleró hasta el 10,3%. Los servicios también experimentaron una leve subida al encarecerse un 3,3%, aportando la mayor contribución al dato general. En contraste, el rubro de alimentos, alcohol y tabaco fue el único gran componente que moderó su ritmo de crecimiento, descendiendo al 1,2%.
Tras haber iniciado el año en el 1,7% y pasar por un pico del 3,2% en mayo, la trayectoria de los precios continúa mostrando volatilidad en el bloque comunitario.



