
El Gobierno de Estados Unidos aprobó una prohibición oficial a la importación de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el extranjero. La medida, dictada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), afecta directamente a la industria de China a finales de julio de 2026 y marca un punto crítico en la guerra tecnológica global.
Washington justificó la decisión bajo motivos de seguridad nacional y riesgo de ciberespionaje. Al estar equipados con inteligencia artificial y conectividad permanente, estos dispositivos recolectan datos sensibles de infraestructuras y ciudadanos, existiendo el temor de acceso remoto no autorizado o sabotaje. Asimismo, la regla alcanza a inversores de potencia clave para redes eléctricas y centros de datos de IA.
Además del ámbito defensivo, la restricción busca contrarrestar la dominación comercial del país asiático, que abarca el 85 % del mercado mundial de robótica. De este modo, la administración estadounidense pretende proteger e impulsar a sus firmas locales frente a gigantes internacionales como Unitree Robotics.
La norma bloquea únicamente el ingreso de modelos nuevos no autorizados, permitiendo el uso de las unidades que ya operan en el país. El gobierno chino tildó la resolución de acto proteccionista.


