
La tensión internacional escaló drásticamente este día tras la contundente advertencia emitida por la cancillería de Rusia. Su portavoz, María Zakharova, aseguró que la respuesta del país será devastadora frente a cualquier acción hostil o escalada político-militar en la región del mar Báltico, acusando a los países de la OTAN de militarizar las áreas fronterizas y facilitar logística a las fuerzas enemigas.
La declaración coincide con una jornada empañada por violencia en ambos frentes. En la capital ucraniana, Kiev, un masivo bombardeo ruso ejecutado con misiles balísticos y oleadas de drones provocó al menos 12 muertos y decenas de heridos. La arremetida golpeó zonas residenciales, depósitos ferroviarios e infraestructura comercial.
Como represalia, las fuerzas de Ucrania ejecutaron un exitoso ataque con drones contra el estratégico puerto ruso de Ust-Luga, situado en el golfo de Finlandia. El impacto desencadenó un grave incendio en este vital centro marítimo utilizado para la exportación de materias primas e hidrocarburos. Moscú señala este incidente como una agresión directa en la cuenca báltica que incrementa el riesgo de un enfrentamiento mayor.



