
Los niveles elevados de azúcar en la sangre triplican el riesgo de sufrir lesiones en los tendones en comparación con los valores normales, según reveló un estudio publicado por la revista Men’s Health. Esta relación pone en evidencia que el estado del sistema musculoesquelético depende estrechamente de la salud metabólica.
El exceso de glucosa desencadena la formación de productos de glicación avanzada, un proceso químico que une el azúcar con las proteínas, volviendo las fibras de colágeno mucho más rígidas y frágiles. Además, alteraciones en el colesterol, deficiencias de vitamina D y desequilibrios en minerales esenciales como el zinc, cobre o manganeso perjudican la reparación de los tejidos.
A estos factores metabólicos se suman los errores comunes durante la actividad física. El aumento brusco de la carga de entrenamiento, la falta de progresividad en ejercicios de alto impacto, el uso de calzado deficiente y la escasa fuerza en los gemelos reducen la resistencia del tendón.
Mantener una alimentación equilibrada, realizar controles bioquímicos periódicos y planificar las rutinas deportivas de manera gradual son pasos indispensables para proteger las articulaciones y prevenir daños graves en la estructura tendinosa.


