
Este viernes se cumple un cuarto de siglo del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, el más sangriento en la historia de Estados Unidos. Aquella jornada, 19 integrantes de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales, impactando dos contra las Torres Gemelas en Nueva York, uno contra el Pentágono y provocando la caída del último en Pensilvania, dejando un saldo de 2.977 víctimas mortales.
A 25 años del desastre, la efeméride se vive con solemnes homenajes y nuevas revelaciones. En Manhattan, drones iluminaron el cielo recordando a cada una de las personas fallecidas en la Zona Cero. Asimismo, la desclasificación de archivos locales reveló que las autoridades conocían la alta toxicidad del aire tras el colapso, una contaminación que con los años ha causado la muerte o enfermedad crónica de miles de rescatistas por cáncer y secuelas pulmonares.

El aniversario también reabre el debate geopolítico sobre las secuelas de la denominada «guerra contra el terrorismo». Analistas internacionales recuerdan cómo las invasiones bélicas subsecuentes, la creación de Guantánamo y el aumento exponencial de la vigilancia global transformaron de forma permanente los derechos humanos, la seguridad internacional y la aviación civil.



