
El hábito de consumir ajo todos los días ofrece múltiples beneficios para la salud. Su principal responsable es la alicina, un compuesto azufrado activo que estimula la producción de glóbulos blancos, linfocitos y macrófagos, fortaleciendo las defensas frente a virus y bacterias. Gracias a sus propiedades antimicrobianas, disminuye la frecuencia y severidad de resfriados e infecciones comunes.
A nivel cardiovascular, este alimento reduce la presión arterial, favorece la circulación sanguínea y disminuye los niveles de colesterol LDL. Asimismo, sus antioxidantes combaten el daño celular y colaboran en la regulación de la glucosa en la sangre.
Para aprovechar al máximo sus efectos, especialistas recomiendan ingerir de uno a tres dientes diarios de forma cruda, pues triturar o masticar el ajo libera la alicina, mientras que el calor directo destruye parte de sus nutrientes.
Sin embargo, se aconseja moderación. Ingerir dosis superiores a cuatro dientes diarios puede causar irritación gástrica o acidez. Además, debido a sus propiedades anticoagulantes naturales, las personas bajo tratamientos médicos para la presión o con fármacos anticoagulantes deben consultar con un profesional antes de incrementar su consumo.


