
El agujero en la capa de ozono sobre la Antártida alcanzó en 2025 uno de sus niveles más bajos de los últimos veinte años. Así lo reveló el reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial, destacando un importante freno en la degradación química de la atmósfera.
Este fenómeno positivo se debió principalmente a factores meteorológicos ocurridos en la estratosfera. Durante la primavera austral, el aumento rápido de las temperaturas y la disipación temprana del vórtice polar frenaron el proceso de destrucción del ozono, marcando una clara diferencia respecto a los años previos caracterizados por impactos volcánicos.
“La recuperación de la capa protectora es posible”, destacaron especialistas vinculados al boletín científico, subrayando además la efectividad histórica del Protocolo de Montreal. A pesar de este logro en el Polo Sur, los expertos advierten que la radiación ultravioleta aumentó en regiones como Europa debido a la menor cobertura nubosa.

El panorama evidencia que la eliminación progresiva de sustancias contaminantes rinde frutos a largo plazo. No obstante, las autoridades internacionales insisten en mantener el monitoreo atmosférico global para consolidar la restauración completa de la atmósfera en las próximas décadas.
***Imagen Ilustrativa Infobae



