
Las costas de la Península Valdés y Puerto Madryn atraviesan un crítico escenario ambiental tras registrarse un incremento alarmante en la mortandad de crías de ballena franca austral. Aunque los reportes iniciales en zonas como playa La Adela confirmaron al menos 29 ballenatos sin vida, el Instituto de Conservación de Ballenas advirtió que las cifras siguen en aumento y amenazan con superar el récord histórico de 113 decesos alcanzado en 2012.
Expertos del Centro Nacional Patagónico y la Secretaría de Ambiente de Chubut investigan de forma urgente las causas de esta catástrofe biológica. La principal hipótesis apunta a un brote bacteriano agudo causado por Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo marino que puede volverse letal tras sufrir mutaciones. En paralelo, se analizan muestras de vísceras para descartar o corroborar la ingesta de toxinas ligadas a la marea roja en los golfos Nuevo y San José.
El fenómeno resulta desconcertante para la comunidad científica, pues los censos aéreos previos mostraban una población sumamente saludable y los ejemplares varados no presentan desnutrición ni rastros de violencia. Ante el riesgo sanitario, las autoridades locales exigieron a la población evitar cualquier contacto con los restos de los animales.




