
Moscú lanzó una severa advertencia a la comunidad internacional al instar a diplomáticos y ciudadanos extranjeros a abandonar de inmediato la capital ucraniana. El Ministerio de Exteriores ruso alertó sobre el inicio de «ataques masivos de represalia» contra lo que considera objetivos militares en la urbe, responsabilizando plenamente a las misiones de las consecuencias si ignoran el aviso.
La medida coincide con un recrudecimiento del bombardeo estratégico contra la infraestructura vital de la capital. Recientemente, las fuerzas invasoras bombardearon el Puente Norte de Kiev, dejando graves afectaciones apenas dos días después de haber inhabilitado el Puente Sur. Estas agresiones representan los primeros golpes sistemáticos contra las arterias viales claves sobre el río Dniéper desde el inicio del conflicto, desatando severas complicaciones de movilidad.
A la par de estos golpes logísticos, los constantes ataques con drones a reacción e infraestructura pesada han impactado hospitales, universidades y centros educativos en las últimas semanas. La administración del alcalde Vitali Klitschko implementó restricciones vehiculares suplementarias para proteger los pasos restantes, mientras las autoridades ucranianas enfrentan un déficit crítico de sistemas de defensa antiaérea ante el inminente incremento de las ofensivas aéreas rusas.



