
El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció una «hoja de ruta» articulada en cinco ejes para intentar apaciguar el creciente descontento estudiantil. Las movilizaciones, que comenzaron la semana pasada con bloqueos en institutos y se extendieron a universidades, han escalado en intensidad con disturbios que ya dejan cerca de 5.000 detenidos.
Bajo la coordinación del ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, el plan gubernamental abordará de forma prioritaria los problemas estructurales denunciados por los estudiantes: la falta de docentes por ausencias prolongadas, el deterioro de las instalaciones y la falta de transparencia en las pruebas de acceso a la universidad. Lecornu convocó a las autoridades regionales para coordinar reformas físicas y recordó que el presupuesto de 2027 contempla un aumento de 1.200 millones de euros para el sector.
Aunque el Ejecutivo prometió medidas concretas y financiadas antes de finalizar octubre, advirtió que sancionará los actos violentos contra personal educativo y fuerzas de seguridad. Los sindicatos estudiantiles mantienen la convocatoria a redoblar las protestas este martes, mientras las autoridades prevén que entre 400 y 500 centros educativos permanezcan cerrados o con afectaciones durante el inicio de la semana.



