
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, admitió públicamente las graves dificultades que enfrenta la población para acceder a medicinas esenciales en la isla. Durante su programa radial, el mandatario atribuyó la crisis a los obstáculos para obtener divisas e importar materias primas, señalando que el embargo estadounidense ha golpeado con dureza al sector biofarmacéutico local.
Actualmente, el desabastecimiento afecta cerca del 70 % del cuadro básico de medicamentos. Ante esta situación, el gobierno autorizó en julio pasado la gestión de farmacias por parte del sector privado, rompiendo con décadas de monopolio estatal como parte de un paquete de reformas económicas. Sin embargo, a pesar de que las autoridades evalúan decenas de proyectos, ninguna farmacia privada ha comenzado a operar de forma oficial en el país.
Mientras la producción nacional se mantiene paralizada por falta de insumos, los ciudadanos dependen del mercado informal, donde los fármacos se comercializan a precios especulativos. Esta escasez se suma a una profunda crisis económica y energética caracterizada por frecuentes apagones, colapso del transporte público y un deterioro general en los servicios de salud pública.



