
Álvaro Arbeloa ha comenzado a transformar las dudas en respeto. Tras un inicio turbulento, marcado por la eliminación copera en Albacete y el escepticismo sobre su experiencia, el técnico salmantino firmó en la jornada 21 su victoria más reivindicativa al vencer 0-2 al Villarreal.
El triunfo en La Cerámica —un feudo donde el Real Madrid solo había ganado una vez en sus últimas ocho visitas— mostró la mejor versión del equipo bajo su mando: un bloque sólido, solidario y letal al contragolpe. «No puedo ir contra la naturaleza de mis jugadores», afirmó Arbeloa, quien ha liberado de ataduras tácticas a figuras como Vinícius y un Kylian Mbappé que ya suma 21 goles en 20 partidos de Liga.

La gestión del vestuario ha sido clave. Al contrario que en la etapa de Xabi Alonso, Arbeloa ha priorizado el respaldo público y la cercanía, recuperando para la causa a futbolistas como Arda Güler y Jude Bellingham. Pese a las bajas defensivas, cubiertas con solvencia por jóvenes como Asencio y Huijsen, el Madrid encadena tres triunfos consecutivos, acecha el liderato del Barcelona y camina firme en la Champions. Es el inicio de una reconstrucción que ya mira de frente a los títulos.



