
Con el firme objetivo de aliviar el bolsillo de los salvadoreños, la Asamblea Legislativa aprobó, con 56 votos, una serie de reformas a la Ley General de Electricidad. Esta iniciativa busca potenciar la generación distribuida, permitiendo que la producción de energía a pequeña escala —especialmente la solar— se integre de manera eficiente y justa a la red nacional.
Las enmiendas corrigen vacíos regulatorios históricos. Anteriormente, los precios se fijaban mediante acuerdos bilaterales y se basaban en costos de combustibles fósiles (búnker o diésel), que pueden duplicar el precio de las fuentes renovables. Con la nueva normativa, se establece un mercado minorista y una medición comercial regulada, asegurando que el ahorro generado por las tecnologías limpias se traslade directamente a la tarifa del usuario final.
«La generación distribuida ha alcanzado los 553 megavatios en el país, lo que hacía urgente contar con reglas claras», explicó Daniel Álvarez, director de Energía, Hidrocarburos y Minas.
Además de fomentar la sostenibilidad y reducir la dependencia de hidrocarburos, las reformas fortalecen la supervisión técnica. Se implementará el monitoreo en tiempo real de las plantas y se integrarán sistemas de almacenamiento de energía. Con estas medidas, El Salvador avanza hacia una matriz energética más moderna, económica y eficiente.



