
El mundo de la música y el deporte ha quedado impactado tras revelarse que Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, no recibirá ni un centavo por su actuación en el show de medio tiempo del Super Bowl LX. El evento, que se celebrará este domingo en el Levi’s Stadium de Santa Clara, enfrentará a los Seattle Seahawks contra los New England Patriots, en un duelo generacional entre Sam Darnold y la promesa Drake Maye.
A pesar de ser uno de los artistas más rentables del planeta, el «Conejo Malo» se ajustará a la histórica política de la NFL, que no paga honorarios a sus estrellas principales. En cambio, la liga y sus socios cubren los millonarios costos de producción —estimados en hasta $15 millones— a cambio de una exposición global ante más de 120 millones de espectadores, lo que suele disparar las ventas y reproducciones de los artistas.
Polémicas y un «Contrashow»
La elección del puertorriqueño no ha estado libre de controversia. Críticas de figuras como el presidente Donald Trump y sus recientes declaraciones en los Grammy exigiendo «¡Fuera ICE!» han encendido el debate político. Ante esto, la organización Turning Point USA —fundada por el fallecido Charlie Kirk— anunció un espectáculo alternativo encabezado por Kid Rock, Brantley Gilbert y Lee Brice, buscando atraer a los sectores descontentos con la presencia del ídolo latino.
Por su parte, el comisionado Roger Goodell defendió la decisión de incluir a Benito, destacando su capacidad para unir a la gente a través de la creatividad. Además, aseguró que el evento contará con una seguridad de primer nivel en colaboración con el gobierno federal, minimizando los temores sobre posibles operativos migratorios en el recinto.



