Mientras el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se encuentra en Turquía para una nueva ronda de negociaciones con su homólogo Recep Tayyip Erdogan, Rusia intensificó sus ataques, dejando un saldo de al menos 20 muertos en Ucrania.

Según información del Servicio de Emergencia de Ucrania, el bombardeo ruso golpeó zonas residenciales en Ternópil, donde quedaron edificios destruidos, incendios en apartamentos y escombros esparcidos por las calles. Entre las víctimas hay dos niños, y además, más de 66 personas resultaron heridas, incluyendo 16 menores.
Las Fuerzas Armadas ucranianas reportaron que Rusia lanzó un ataque masivo con 476 drones y 48 misiles, aunque afirmaron haber interceptado la mayoría. Por su parte, los medios locales en Ternópil indican que los incendios provocados por los bombardeos elevaron los niveles de cloro en el aire, lo que generó alertas para que la población permaneciera en sus hogares.
El ataque se produce en un momento muy tenso en el proceso diplomático. Zelenski busca impulsar una desescalada del conflicto con el apoyo de Turquía, que ha sido un mediador clave.
La violencia en el terreno contrasta con los esfuerzos diplomáticos, subrayando la complejidad de alcanzar un alto el fuego justo.



