
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rompió su silencio ante la dirección que está tomando la política de seguridad en el país vecino. El mandatario reaccionó con firmeza a las recientes declaraciones del nuevo Ministro de Seguridad de Honduras, Gerson Velásquez, quien defendió los «derechos humanos» de los criminales y calificó el modelo salvadoreño como una estrategia que «no es una receta para replicar».
Velásquez argumentó que el éxito de El Salvador responde a condiciones geográficas específicas, llegando a decir que «El Salvador cabe en Olancho». Además, señaló que el control institucional salvadoreño permite reformas que, a su juicio, atentan contra las garantías individuales. Esta postura generó una respuesta inmediata de Bukele, quien lamentó que se prioricen los derechos de los delincuentes sobre la seguridad de las víctimas.
Me había mantenido al margen porque sé que muchos de mis hermanos hondureños esperan que el nuevo gobierno haga algo por la seguridad.
— Nayib Bukele (@nayibbukele) February 15, 2026
Pero escuchar al nuevo Ministro de Seguridad defender los “derechos humanos” de los criminales, es triste, de verdad.
Miles de hondureños… pic.twitter.com/wxsuPMdDK6
«Me había mantenido al margen porque sé que muchos hermanos hondureños esperan que el nuevo gobierno haga algo. Pero escuchar al ministro defender los ‘derechos humanos’ de los criminales es triste», expresó el mandatario salvadoreño. Bukele fue contundente al advertir que esta visión podría costar vidas: «Miles de hondureños morirán por culpa de estas personas».
Mientras El Salvador se consolida como uno de los países más seguros del hemisferio tras el desmantelamiento de las pandillas, el debate sobre los modelos de seguridad en Centroamérica se intensifica. La confrontación de visiones pone de relieve la tensión entre la mano dura aplicada por Bukele y las políticas de prevención que intenta implementar la nueva administración hondureña.



