
El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, hizo un firme llamado a Estados Unidos para que maneje el delicado caso de Taiwán con «la máxima cautela». La advertencia se produjo durante una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en un momento de crecientes tensiones entre Taipéi y Pekín.
Wang empleó un tradicional modismo chino para subrayar que «un ligero movimiento en la cuestión de Taiwán podría afectar a toda la situación» global. El canciller insistió en que ambas superpotencias deben construir una relación de estabilidad constructiva que responda al anhelo internacional, eliminando interferencias y basándose siempre en el respeto mutuo y el beneficio común.
«Ambas partes deben eliminar las interferencias, superar los obstáculos y avanzar con firmeza en esta dirección correcta», apuntó el diplomático chino.
Aunque la Cancillería china describió el diálogo como «positivo y constructiva», el mensaje reitera que Taiwán sigue siendo la principal «línea roja» en sus relaciones. La llamada ocurre un mes y medio después de la cumbre en Pekín entre Donald Trump y Xi Jinping, recordando que Washington, como principal proveedor de armas de la isla, se mantiene bajo la lupa de Pekín ante cualquier movimiento estratégico.



