
En respuesta a la creciente demanda energética impulsada por la Inteligencia Artificial, China ha puesto en marcha el primer centro de datos comercial submarino del mundo en el Área Especial de Lin-gang, Shanghái. Este ambicioso proyecto, con una inversión de 1,600 millones de yuanes, marca un hito en la computación sostenible al integrar directamente la energía eólica marina con la infraestructura de datos.
Eficiencia térmica y sostenibilidad
La principal innovación radica en el uso del océano como refrigerante natural. Mientras que en los centros terrestres el aire acondicionado consume hasta el 50% de la energía, este sistema sumergido reduce la demanda de refrigeración en un 90%. Mediante un circuito de intercambio de calor con el agua de mar, el centro logra una eficiencia de uso de energía (PUE) de 1.15, rozando la perfección técnica de 1.0.

Impacto y expansión
Además del ahorro energético, el proyecto ofrece ventajas estratégicas:
- Energía Limpia: El 95% de su electricidad proviene de turbinas eólicas.
- Ahorro de Espacio: Al situarse bajo el agua, alivia la escasez de suelo en centros económicos como Shanghái.
- Bajo Costo: La tecnología nacional ha reducido el costo de generación a solo 0.05 USD por kWh.
Con una expansión proyectada de 2.3 a 24 megavatios, este despliegue posiciona a China a la vanguardia de la informática inteligente y la economía verde.



