
Un devastador doble terremoto registrado en Venezuela provocó la muerte de al menos 5,208 personas y dejó 16,740 heridos, además de 17,907 viviendas destruidas. La zona costera de La Guaira fue identificada como el epicentro de la catástrofe, afectando también con severos daños estructurales a Caracas, Miranda, Carabobo y Yaracuy.
La Organización de las Naciones Unidas advirtió que las víctimas mortales podrían aumentar significativamente debido a que se estiman hasta 50,000 desaparecidos entre las 190 estructuras colapsadas.
En respuesta a la crisis, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, instaló un Estado Mayor para coordinar la asistencia en campamentos temporales y proyectos habitacionales de emergencia. Más de 30,000 efectivos de seguridad y rescatistas se encuentran desplegados junto a miles de voluntarios para retirar millones de toneladas de escombros.
Paralelamente, se habilitaron 107 refugios transitorios para albergar a miles de damnificados.
La ayuda humanitaria internacional fluye a través de puentes aéreos y contingentes especializados, incluyendo hospitales de campaña desplegados por países como El Salvador en zonas críticas.
No obstante, las autoridades enfrentan desafíos logísticos y sanitarios debido a las altas temperaturas, el colapso de acueductos y la urgencia de distribuir suministros básicos de forma eficiente a todas las poblaciones aisladas.



