
Cilia Flores, esposa del derrocado expresidente venezolano Nicolás Maduro, solicitó formalmente ante un tribunal federal de Nueva York el beneficio de arresto domiciliario. La petición se fundamenta en un deterioro progresivo de su estado de salud, que incluye padecimientos cardíacos graves que requerirían una intervención quirúrgica.
Tanto Flores como Maduro permanecen recluidos en una prisión federal de Brooklyn desde su captura en Caracas en enero de 2026, efectuada durante una operación militar de fuerzas especiales de Estados Unidos. La pareja presidencial enfrenta graves acusaciones por narcoterrorismo y conspiración para el tráfico de cocaína hacia suelo estadounidense, cargos de los cuales se declararon no culpables.
La defensa legal de Flores argumenta que la acusada ha sufrido la pérdida de más de 11 kilos de peso, la pérdida de piezas dentales y afecciones cardíacas que demandan un cateterismo coronario e intervención médica especializada. Para mitigar cualquier riesgo de fuga, los abogados propusieron medidas cautelares estrictas, tales como vigilancia privada armada permanente, uso de brazalete electrónico con GPS y la entrega de su pasaporte.
Pese a los alegatos presentados, el gobierno estadounidense expresó su total oposición al beneficio solicitado. Expertos del ámbito legal coinciden en que la posibilidad de que un juez federal otorgue la medida es escasa debido a la gravedad de los delitos imputados.
Mientras el proceso judicial avanza en los tribunales neoyorquinos, Venezuela permanece bajo la administración interina de la exvicepresidenta Delcy Rodríguez, en un contexto de intensa presión diplomática promovida por Washington. De ser hallados culpables al término del juicio, los imputados podrían recibir condenas que abarcan desde varias décadas de prisión hasta la cadena perpetua.



