
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se convirtió en víctima de un acoso sexual callejero el martes 4 de noviembre, durante un recorrido a pie por el Centro Histórico de la capital. El incidente, captado en videos virales, ha desatado una ola de indignación nacional y resalta la persistente violencia de género en el país.
Mientras saludaba a simpatizantes en la calle República de Argentina, un hombre se acercó por detrás, le rodeó la cintura con un brazo, le tocó el pecho y trató de besarla en el cuello. Sheinbaum, sorprendida pero serena, apartó la mano del agresor y, en un gesto de aparente contención, posó para una foto con él antes de que su equipo de seguridad lo alejara. El sujeto, identificado como Uriel Rivera Martínez y presuntamente ebrio, fue detenido de inmediato.
En su conferencia mañanera del miércoles 5, Sheinbaum confirmó que presentó una denuncia formal ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México por acoso sexual, tipificado en el artículo 178 del Código Penal local con penas de dos a seis años de prisión. «Si nos hacen esto a la presidenta, ¿qué les espera a todas las mujeres del país? Ningún hombre tiene derecho a violar ese espacio», declaró con voz firme, visiblemente conmovida.

Añadió que el episodio no fue el primero en su vida: «Me ha pasado antes, cuando era estudiante, y va más allá de una figura pública». El incidente expone fallas en la seguridad presidencial. Tras la disolución de la Guardia Presidencial por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum depende de un equipo reducido de ayudantes, sin un perímetro profesional, según el analista Raúl Benítez-Manaut. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, exigió «cero tolerancia» y llamó a la unidad: «Si nos tocan a una, nos tocan a todas».
La Secretaría de las Mujeres, dependiente de la administración de Sheinbaum, emitió un comunicado condenando el acto: «La proximidad al público no excusa invadir el espacio personal ni el contacto sin consentimiento. Desafortunadamente, ninguna mujer está exenta del acoso sexual en México». Datos del INEGI 2021 respaldan esta realidad: el 70.1% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia, y el 49.1% reporta violencia sexual.
En respuesta, Sheinbaum anunció acciones concretas: revisará con la Secretaría de las Mujeres si el acoso callejero es delito en todos los estados y impulsará una campaña nacional contra el hostigamiento. Senadoras de diversos partidos, como el panista Xóchitl Gálvez, expresaron solidaridad y criticaron la inacción inicial de la seguridad.

Este suceso no solo vulnera a la primera presidenta de México, sino que simboliza la normalización del machismo. Activistas como Citlalli Hernández, ministra de las Mujeres, lo tildaron de «ataque a todas las mujeres», urgiendo una transformación cultural. Sheinbaum, pionera en derechos de género durante su gestión en la CDMX, transforma su dolor en motor de cambio: «Denunciar es un mensaje para que ninguna se calle».
El agresor enfrenta cargos y una orden de alejamiento, además de inscripción en el Registro Nacional de Agresores Sexuales. Mientras, México debate: ¿hasta cuándo el acoso será «normal»? Sheinbaum, con su denuncia, responde: hasta aquí.



