La crisis política y económica que atraviesa Venezuela ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de una intervención militar por parte de Estados Unidos, una idea que no es nueva en la región.

Desde 2017, el entonces presidenteDonald Trump mencionó públicamente la opción de una acción militar contra el país sudamericano, y en los últimos meses el tema ha cobrado mayor fuerza tras el despliegue de buques de guerra estadounidenses en el Caribe Sur.
Washington justificó estas acciones como parte de operativos antidrogas y recientemente ordenó el bloqueo total de buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. Además, la incautación de un petrolero frente a costas venezolanas marcó una nueva escalada en la presión contra el gobierno de Nicolás Maduro, lo que generó fuertes reacciones desde Caracas, que denunció un intento de bloqueo naval y saqueo de sus recursos.
Aunque la mayoría de los países latinoamericanos rechaza una intervención armada, el tema despierta preocupación debido al historial de Estados Unidos en la región. Un estudio de la Universidad de Harvarddocumentó 41 intervenciones directas de EE. UU. en América Latina entre 1898 y 1994, con el objetivo de provocar cambios de gobierno.
Según el historiador John H. Coatsworth, estas acciones dejaron un profundo resentimiento regional y pusieron en duda el compromiso estadounidense con la democracia y el respeto al derecho internacional



