
La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico tras el anuncio del cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán. El general de la Guardia Revolucionaria, Ebrahim Yabari, lanzó una advertencia letal en respuesta a los recientes ataques de EE. UU. e Israel: «Prenderemos fuego a cualquier barco que intente cruzarlo». Bajo la consigna de no permitir que «ni una gota de petróleo salga de la región», el régimen ha formalizado un bloqueo que ya había paralizado el tráfico marítimo el pasado fin de semana.
Este enclave es vital para la economía global, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial (entre 17 y 20 millones de barriles diarios) y el 35% de los productos transportados por vía marítima. El impacto es especialmente severo para potencias como China, cuya dependencia energética y comercial de esta ruta es absoluta.

La amenaza no es meramente retórica; la Guardia Revolucionaria confirmó el ataque con drones al petrolero ‘Athens Nova’, de bandera hondureña, sumándolo a una lista de 28 objetivos aliados alcanzados. Este bloqueo total, en pleno marzo de 2026, amenaza con desestabilizar los mercados energéticos y disparar el precio del crudo a niveles históricos.


