
Familiares y amigos de Norlan Guzmán Fuentes, el inmigrante salvadoreño de 37 años fallecido en un violento ataque armado contra un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, le rindieron hoy un emotivo homenaje en su tierra natal, cerrando un capítulo de dolor que ha conmocionado a la comunidad migrante.
Norlan Guzmán Fuentes, de 37 años, originario de la comunidad Ciudad Romero de Jiquilisco, Usulután Oeste, fue una de las víctimas mortales del titoreo ocurrido en las instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduana (ICE) que fue ejecutado el pasado miércoles 24 de septiembre en Dallas, Texas, EEUU.
El cuerpo de Guzmán Fuentes, repatriado tras intensas gestiones familiares, rodeado de lágrimas y oraciones. «Norlan era un hombre trabajador y familiar, no el criminal que algunos han querido pintar. Solo buscaba una vida mejor para nosotros», expresó Alba Guzmán, hermana mayor del difunto, visiblemente conmovida durante el velorio.

La familia desmintió rumores sobre su presunta vinculación con actividades delictivas graves, destacando que sus arrestos previos en Estados Unidos fueron por infracciones menores, como una pelea en un bar y una conducción bajo influencia de alcohol en 2020.
El trágico suceso ocurrió el 24 de septiembre, cuando el atacante Joshua Jahn, un estadounidense de 29 años con motivaciones antigubernamentales, abrió fuego desde el tejado de un edificio adyacente al centro de ICE en Dallas. Jahn, quien según autoridades federales buscaba «infundir terror» a agentes del ICE, disparó indiscriminadamente contra un vehículo en el que viajaban detenidos esposados, antes de quitarse la vida.
Guzmán Fuentes, arrestado ese mismo día por una acusación de asalto agravado que fue desestimada poco después, resultó ser la única víctima fatal inmediata. Dos compañeros de detención –el mexicano Miguel Ángel García Hernández, de 32 años, quien falleció días después dejando a una esposa embarazada y cuatro hijos, y el venezolano José Andrés Bordones Molina– también sufrieron heridas graves.

Norlan tenía 20 años de haber salido del país y trabajaba en mantenimiento de jardines. Al momento de su muerte tenía cerca de 5 semanas de haber sido detenido. Había sido llevado al ICE para continuar el proceso de su deportación cuando un francotirador abrió fuego contra las instalaciones, causándole la muerte instantánea a Norlan



