
La Fiscalía General de la República (FGR), en un esfuerzo conjunto con la Policía Nacional Civil (PNC), ejecutó durante la madrugada un operativo estratégico para desarticular una peligrosa estructura dedicada al narcotráfico internacional. Las intervenciones se realizaron tras una exhaustiva investigación que identificó a varios sujetos responsables de coordinar el movimiento de estupefacientes a gran escala. Esta acción reafirma el compromiso de las instituciones de seguridad por erradicar las redes criminales que operan en el territorio salvadoreño.
Según las investigaciones oficiales, la organización mantenía conexiones directas fuera de las fronteras nacionales, operando principalmente con proveedores en el vecino país de Guatemala. Se determinó que uno de los cabecillas clave era el guatemalteco Luis Alfredo Zuleta, asesinado en octubre de 2024, quien coordinaba los cargamentos junto a William Leiva Hernández. Este último, a pesar de encontrarse actualmente cumpliendo una condena en prisión por tráfico ilícito, seguía vinculado a la logística y dirección de la red criminal.


Un hallazgo alarmante dentro de las indagaciones es la participación de profesionales de la salud en las actividades delictivas. Entre los capturados se encuentran un médico y una enfermera, quienes presuntamente aprovechaban su acceso a insumos médicos para facilitar medicamentos utilizados en la adulteración de la droga. Este proceso permitía a la estructura incrementar el volumen de la mercancía antes de su distribución final, demostrando un nivel de sofisticación y diversificación en sus operaciones internas.
Este operativo representa un golpe contundente contra las mafias transnacionales y forma parte de una ofensiva sostenida para frenar el tráfico de drogas en la región. Con la captura de estos integrantes, las autoridades buscan no solo castigar los delitos cometidos, sino también desmantelar las rutas de suministro que afectan la seguridad pública. El Salvador continúa fortaleciendo su vigilancia fronteriza y judicial para garantizar que ninguna estructura criminal, por compleja que sea, logre operar en la impunidad.



