
En una jornada marcada por el fervor religioso, cientos de feligreses se congregaron en el Santuario de la Virgen de Fátima, ubicado en el emblemático Cerro de Las Pavas, Cojutepeque. Los peregrinos, provenientes de diversos puntos del país, se reunieron para honrar una de las advocaciones marianas más queridas de El Salvador, llenando el lugar de fe y devoción.
La celebración principal fue la Santa Misa, presidida por Monseñor José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador. Durante la homilía, se destacó la importancia de este sitio como un faro de esperanza y unidad para la comunidad católica salvadoreña, siendo una de las festividades más relevantes del calendario religioso nacional.





La historia de este santuario se remonta a 1949, cuando El Salvador obtuvo la imagen oficial de la Virgen tras ganar dos sorteos internacionales. Inicialmente entronizada en una gruta de piedra, la imagen debió ser trasladada a la Parroquia San José tras los terremotos de 2001. No obstante, el cerro sigue siendo el epicentro de la fe, donde miles llegan cada año para elevar sus plegarias.
Este año, la masiva asistencia reafirmó que la tradición del Cerro de Las Pavas se mantiene viva, consolidando esta peregrinación como un pilar fundamental de la identidad espiritual del pueblo salvadoreño.



