
El devastador brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado una cifra alarmante de 5,026 fallecidos y 10,351 infecciones confirmadas, consolidándose como la peor epidemia de su historia y la segunda más letal en los registros globales.
Con una tasa de letalidad del 48.6 %, la emergencia epidemiológica se atribuye a la cepa Bundibugyo, variante que carece de tratamientos o vacunas específicas aprobadas. Las provincias orientales de Kivu del Norte e Ituri se ubican como el epicentro del virus, habiéndose extendido hasta el momento a 67 zonas de salud distribuidas en ocho provincias. Actualmente, se registran 2,788 pacientes recuperados y 1,101 personas bajo aislamiento.
La situación reviste especial gravedad debido a que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África estiman que cerca del 80 % de los contagios recientes provienen de cadenas de transmisión no rastreadas. En el plano internacional, se han registrado contagios vinculados en países vecinos como Kenia, Uganda y Nigeria, además de casos aislados y evacuaciones médicas con destino a Francia, Alemania y Países Bajos.



