
El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció una profunda reestructuración en su Gabinete en Berlín tras la crisis provocada por la dimisión de Jens Spahn, líder parlamentario conservador de la CDU/CSU. La renuncia de Spahn ocurrió al revelarse que recurrió a la gestación subrogada en Estados Unidos, una práctica prohibida por la ley germana que generó fuertes críticas de hipocresía política.
Entre los nombramientos clave, Nina Warken asume como jefa de la Cancillería, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este importante puesto en la historia del país. Por su parte, Thorsten Frei sustituirá a Spahn en el Bundestag, mientras que Carsten Linnemann deja la secretaría general del partido para tomar las riendas del Ministerio de Sanidad. Además, Philipp Amthor fue designado ministro de Estado para la coordinación con los estados federados.
Con este movimiento estratégico, el Ejecutivo busca contener el descontento social y contrarrestar la caída de popularidad de Merz frente al rápido ascenso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD). La reestructuración pretende proyectar dinamismo y firmeza ante los próximos comicios regionales de septiembre, en un contexto económico complejo y de creciente presión política sobre la coalición de gobierno.



