El «Caso Taiwán» y la donación que no llegó a las víctimas de los terremotos de 2001.

El terremoto del 13 de enero de 2001 dejó más de 1,200 fallecidos y miles de hogares en ruinas en El Salvador. Sin embargo, la tragedia humana fue seguida por un escándalo de corrupción que marcó la historia política del país: el desvío de 10 millones de dólares donados por Taiwán para la reconstrucción.

El mecanismo del desvío

Investigaciones posteriores revelaron que el entonces presidente Francisco Flores, del partido ARENA, recibió directamente tres cheques (por montos de 1, 4 y 5 millones de dólares). En lugar de ingresar a las arcas del Estado para auxiliar a los damnificados, los fondos fueron manejados de forma irregular. Según las indagaciones fiscales, el dinero fue depositado en cuentas externas y, en gran parte, transferido a cuentas del partido ARENA para fines electorales y personales.

Un vacío de justicia

Aunque Flores admitió haber recibido el dinero personalmente, el proceso judicial por peculado y enriquecimiento ilícito se vio interrumpido por su fallecimiento en 2016. Esto impidió una sentencia definitiva, pero no borró la indignación social. A 25 años del desastre, el «Caso Taiwán» permanece como el símbolo de una traición histórica: mientras las comunidades afectadas esperaban techos y medicinas, los recursos destinados a su alivio financiaban estructuras de poder político

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