
Un plato de avena acompañado de frutas frescas y nueces es la clave matutina para combatir el colesterol alto. Así lo confirmó la dietista estadounidense Lauren Manaker, quien destacó que modificar la primera comida del día es un paso sencillo para mejorar la salud cardiovascular sin realizar giros drásticos en la rutina diaria.
El secreto principal de este plato radica en el beta-glucano, una fibra soluble presente en la avena que forma una gelatina en el intestino para atrapar e impedir la absorción del colesterol LDL. Un reciente estudio de la Universidad de Bonn demostró que una alimentación basada en este cereal logró reducir un diez por ciento dicho indicador, manteniendo sus beneficios durante semanas gracias al impacto positivo en la microbiota intestinal.
No obstante, la nutricionista advirtió sobre ciertos ingredientes que contrarrestan estos efectos. Sumar azúcares refinados, jarabes o frutas deshidratadas endulzadas eleva la glucemia y aporta grasas saturadas, por lo que recomienda sustituirlos por canela, semillas, almendras o salmón ahumado para potenciar las propiedades del plato.
Especialistas enfatizan que los resultados aumentan cuando el desayuno se combina con ejercicio regular y una dieta equilibrada, convirtiendo este hábito en una herramienta eficaz de prevención.



