
Una «superbacteria» fúngica está poniendo en jaque a los sistemas de salud de Estados Unidos y el mundo. Investigadores del Centro Hackensack Meridian y los Institutos Nacionales de Salud advierten que la Candida auris se ha vuelto más resistente al sistema inmunitario humano y a los fármacos convencionales, consolidándose como una «amenaza antimicrobiana urgente».
Con aproximadamente 7,000 casos identificados en EE. UU. durante 2025 y presencia en más de 60 países, este patógeno es especialmente peligroso en entornos hospitalarios. Su capacidad para sobrevivir en la piel y adherirse a equipos médicos, como respiradores, facilita brotes que han obligado al cierre de unidades de cuidados intensivos. La tasa de mortalidad es alarmante: cerca del 50% de los pacientes infectados pueden fallecer.

A pesar del panorama crítico, la ciencia ofrece una luz de esperanza. Investigadores de la Universidad de Exeter han identificado el «talón de Aquiles» del hongo: su dependencia del hierro para sobrevivir. Bloquear la capacidad del patógeno para capturar este nutriente podría detener la infección. No obstante, los expertos subrayan que, mientras llegan nuevos tratamientos, la clave reside en mejorar la vigilancia, realizar diagnósticos rápidos y reforzar el control de infecciones en pacientes de alto riesgo.



