
La participación de la selección de Irán en el Mundial de Fútbol 2026 es ahora «imposible». Así lo confirmó el ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, tras los recientes ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, en los que resultó muerto el líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí.
Un clima de guerra e inestabilidad
Donyamali fue contundente al declarar que, bajo las actuales condiciones de agresión y la pérdida de miles de ciudadanos, el país no tiene posibilidades de competir en el torneo que inicia el 11 de junio. «No existen condiciones para participar tras el asesinato de nuestro líder por este gobierno corrupto», afirmó el ministro, sepultando las esperanzas deportivas frente a la realidad bélica.
El conflicto diplomático y deportivo
A pesar de que el presidente Donald Trump y el titular de la FIFA, Gianni Infantino, aseguraron que el equipo iraní sería «bienvenido» en las sedes de Los Ángeles y Seattle, la desconfianza es total. El presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, ya había insinuado un boicot debido a la politización del deporte y la deserción de jugadoras en la pasada Copa de Asia.
Con este anuncio, el Grupo de Irán (junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda) queda en la incertidumbre a solo 93 días de la inauguración.



