
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, denunció que grupos narcoterroristas impulsan las masivas protestas que exigen su renuncia y advirtió que enfrentarán severas consecuencias. Tras cinco semanas de bloqueos viales protagonizados por obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros, el mandatario promulgó una ley que le permitirá controlar las manifestaciones con el uso de las fuerzas militares.
Los bloqueos mantienen asfixiadas a las principales ciudades del país y ya han dejado un saldo de cuatro policías heridos de bala en recientes enfrentamientos. «A los violentos, a los narcoterroristas, sus días están contados. Vamos a hacer cumplir lo que manda la Constitución», aseveró Paz desde el Palacio de Gobierno. Con esta nueva norma, el jefe de Estado, quien lleva siete meses en el poder, tiene la facultad de decretar un estado de excepción que restringirá libertades clave de reunión y movimiento.
El gobierno boliviano, que se ha consolidado como un nuevo aliado de Estados Unidos, acusa formalmente al expresidente Evo Morales de estar detrás de las movilizaciones. La administración de Paz ya denunció la situación ante la Organización de los Estados Americanos tras considerar que las protestas buscan alterar el orden democrático del país.


