
El rey Carlos III y la reina Camila aterrizaron este lunes en la base aérea Joint Base Andrews, iniciando una visita de Estado de cuatro días a Estados Unidos. Este viaje, el primero del monarca a suelo estadounidense como jefe de Estado, ocurre en un clima de alta volatilidad diplomática y tras un reciente intento de asesinato contra el presidente Donald Trump ocurrido apenas 48 horas antes.
El objetivo central de la visita es recomponer la «relación especial» entre Londres y Washington, fracturada por la guerra en Irán. La negativa del primer ministro Keir Starmer a involucrar activos navales británicos en el estrecho de Ormuz generó duras críticas de Trump, quien calificó la postura como insuficiente. Ante esta brecha, la presencia del monarca busca servir como un puente diplomático de alto nivel.
Tras un té privado en la Casa Blanca, la agenda oficial incluye un momento histórico el martes: Carlos III se dirigirá al Congreso en sesión conjunta, siendo el primer miembro de la realeza británica en hacerlo desde 1991. En su discurso, se espera que aborde la importancia de las alianzas internacionales y el conflicto en Ucrania, intentando suavizar las diferencias estratégicas antes de continuar su gira hacia Nueva York y Virginia.



