
En un avance que podría revolucionar la industria de la construcción, dos empresas australianas, Crest Robotics y Earthbuilt Technology, han presentado en Charlotte, un robot semiautónomo con forma de araña que es capaz de imprimir en 3D una casa de 200 metros cuadrados en apenas un día.
Esta innovación, inspirada en la agilidad de los arácnidos, promete acelerar la edificación de viviendas sostenibles, reducir costos y abordar la crisis habitacional que azota al país.
Charlotte no es un prototipo de ciencia ficción: su diseño de seis patas le permite «caminar» sobre las paredes en construcción, elevándose capa por capa mientras extruye materiales ecológicos directamente en el sitio. Utilizando arena, suelo local, vidrio reciclado y ladrillos triturados, el robot crea estructuras resistentes al fuego y a las inundaciones, eliminando el uso de cemento tradicional y minimizando la huella de carbono.
Según sus desarrolladores, su velocidad equivale al trabajo simultáneo de más de 100 albañiles, lo que podría acortar proporcionalmente los tiempos de obra en un sector estancado por la escasez de mano de obra y el aumento de precios.
El robot fue revelado en escala reducida durante el Congreso Internacional de Astronáutica en Sydney a fines de septiembre, donde Clyde Webster, director fundador de Crest Robotics, lo describió como una solución bioinspirada para «resolver la crisis de vivienda más grave».
En Australia, el crecimiento poblacional y la migración récord han superado la oferta de casas, agravada por regulaciones lentas y baja productividad. Charlotte, con su capacidad para imprimir una vivienda de 200 m² en 24 horas, ofrece una alternativa escalable y asequible, ideal para proyectos residenciales, escolares o de recuperación de desastres.
Pero las ambiciones van más allá de la Tierra. Gracias a su estructura ligera y plegable, Charlotte está diseñada para transportarse en cohetes y construir hábitats en la Luna, apoyando misiones como las de la NASA en Artemis. «En el espacio, cada kilogramo cuenta; este robot maximiza la capacidad constructiva en un paquete compacto», explican los creadores.

Aunque aún en fase de desarrollo –se estima que construye su primera casa a escala completa en unos años–, el prototipo ya demuestra versatilidad en terrenos irregulares y climas extremos.
Este hito llega en un momento clave para la innovación australiana, donde firmas como Contour3D ya han completado impresos dúplex en 3D en Sídney. Los expertos coinciden en que, si superan las pruebas de durabilidad y cumplimiento normativo, Charlotte podría transformar no solo la construcción local, sino la arquitectura global, haciendo las viviendas más rápidas, verdes y accesibles.
Con la crisis habitacional en ebullición, ¿estamos ante el futuro de la edificación? Charlotte sugiere que sí: un mundo donde las arañas mecánicas tejen hogares en un parpadeo.



