
En un claro reflejo del auge turístico regional, El Salvador se ha posicionado como el destino preferido de los hondureños, especialmente durante la reciente Semana Morazánica, con un incremento notable en el flujo de visitantes que supera expectativas y fortalece los lazos centroamericanos. Durante la celebración del feriado hondureño, del 30 de septiembre al 2 de octubre, el país recibió a 17,000 turistas catrachos, un aumento del 26% respecto al año anterior.
Este fenómeno no es aislado: en lo que va de 2025, El Salvador capturó el 61.07% de las salidas terrestres de hondureños con fines turísticos, un salto del 79.52% en comparación con 2024, pasando de 17,092 a 30,678 visitantes.
Las autoridades migratorias hondureñas estiman un crecimiento general del 50% al 80% en estos flujos. La frontera de El Amatillo fue el epicentro de esta migración festiva, donde caravanas de vehículos y autobuses saturaron los pasos terrestres, con el 97% de los ingresos por esta vía.
El gobierno salvadoreño respondió con medidas de bienvenida como el «Paso Ágil» en aduanas, atención 24/7 en Migración y promociones exclusivas en hoteles, restaurantes y cafés.

Incluso, parques como El Boquerón ofrecieron entrada gratuita a los visitantes hondureños, y el Centro Histórico de San Salvador se iluminó con fuegos artificiales para darles la bienvenida. Los atractivos que conquistan a los hondureños son variados: playas icónicas como El Tunco y Punta Roca en La Libertad, volcanes como el Santa Ana e Izalco, y el renovado Centro Histórico de San Salvador, donde la seguridad permite recorrer múltiples sitios en un solo día.
«El Salvador es bastante seguro y hospitalario, con una oferta cultural y natural que combina descanso y aventura», destacaron varios turistas en redes sociales y entrevistas. Este boom no solo dinamiza la economía local –con proyecciones de más de 35,000 visitantes catrachos solo en esta semana– sino que reafirma la transformación de El Salvador bajo el gobierno de Nayib Bukele, donde la drástica reducción de la criminalidad ha convertido al país en un referente de estabilidad regional. En el primer semestre de 2025, ya superamos los dos millones de turistas internacionales, con Honduras como uno de los principales emisores junto a Guatemala.

Mientras tanto, el intercambio es mutuo: Honduras reportó 145,205 visitantes salvadoreños en los primeros tres trimestres, enfocados en playas caribeñas como Roatán y sitios culturales como Copán. Sin embargo, la balanza turística inclina hacia El Salvador, que genera una derrama económica estimada en millones de dólares, como los 12.2 millones dejados por 24,000 hondureños en 2024.
Expertos coinciden en que iniciativas como conciertos gratuitos, mejoría en infraestructura vial y la promoción en ciudades hondureñas como San Pedro Sula impulsan esta tendencia. El Ministerio de Turismo (MITUR) aspira a cuatro millones de visitantes al cierre de 2025, consolidando al país como hub turístico de Centroamérica.
La Semana Morazánica no solo celebró la herencia de Francisco Morazán, sino que unió a dos naciones en un abrazo turístico, demostrando que la seguridad y la hospitalidad son los mejores embajadores de El Salvador.



