Elecciones en Honduras y el efecto Trump.

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Millones de hondureños se fueron a dormir este domingo 1 de diciembre en incertidumbre ante la falta de un ganador claro en las elecciones generales. Tras más de 15 horas de escrutinio y con el 55% de las mesas procesadas, el conteo del Consejo Nacional Electoral (CNE) muestra una contienda presidencial extremadamente ajustada entre dos candidatos opositores de derecha.

El conservador Nasry «Tito» Asfura del Partido Nacional lidera con una mínima ventaja (aproximadamente 40.0% de los votos), seguido muy de cerca por Salvador Nasralla del Partido Liberal (cerca del 39.8%), una diferencia de apenas 0.22 puntos. Ambos se perfilan con mayores posibilidades de ganar, ya que en Honduras basta la mayoría simple y no hay segunda vuelta.

La candidata oficialista, Rixi Moncada, delfín de la presidenta Xiomara Castro, aparece relegada a un distante tercer lugar con alrededor del 19.2%, lo que apunta a un probable giro político hacia la centro-derecha y pocas posibilidades de retener el poder para su partido, Libre.

El clima de tranquilidad durante la jornada contrastó con la tensión previa, marcada por las denuncias de fraude y la polémica intervención del expresidente de EE. UU., Donald Trump, quien instó a votar por Asfura. Aunque el apoyo de Trump exaltó al Partido Nacional, su simultáneo anuncio de que planea un «indulto total» para el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (condenado por narcotráfico en EE. UU.) generó gran indignación y reavivó el sentimiento negativo hacia la figura de Hernández, matizando el efecto positivo de su respaldo.

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