
Cuba ha confirmado una epidemia de chikungunya, con cifras oficiales que superan los 21,000 casos acumulados (algunos reportes indican más de 31,000) y la confirmación reciente de 33 muertes por arbovirosis (chikungunya y dengue), incluyendo 21 menores de edad. El Ministerio de Salud Pública admitió la amplia circulación del virus, con casos en casi todas las provincias, agravado por la crisis sanitaria y la escasez de recursos en la isla.
Ante la gravedad del brote, que se extiende junto al dengue y el oropouche, diversas organizaciones en Miami (Florida) han solicitado que se declare una emergencia sanitaria en Cuba. El temor radica en que los numerosos viajeros entre Cuba y el sur de la Florida puedan importar la enfermedad, poniendo en riesgo la salud pública local.

En respuesta a la situación, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ya emitieron una Alerta de Salud Nivel 2 («Tome precauciones adicionales») para los viajeros a la isla. Las organizaciones del exilio piden elevar la alerta a Nivel 4 («No viajar») e insisten en una intervención sanitaria internacional para controlar la crisis.



