Escala la tensión en Ormuz: Irán ataca buques y bloquea el paso estratégico

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Irán ha desencadenado una crisis energética y militar global tras atacar este miércoles dos buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Los proyectiles de los Guardianes de la Revolución alcanzaron al portacontenedores Express Rome y al carguero Mayuree Naree, dejando al menos un muerto y varios desaparecidos. Ante este escenario, Teherán impuso una exigencia sin precedentes: cualquier navío que pretenda cruzar este paso estratégico deberá obtener «permiso» de sus autoridades, advirtiendo que los buques vinculados a EE. UU. o Israel serán considerados objetivos legítimos.

La respuesta internacional no se hizo esperar ante la amenaza al suministro del 20% del crudo mundial. Los líderes del G7 y la Agencia Internacional de Energía (AIE) coordinan una liberación masiva de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para frenar la volatilidad del mercado. Mientras Alemania confirmó su adhesión al plan, Japón se mostró dispuesto a actuar unilateralmente antes del lunes. Pese a estos esfuerzos, los precios del petróleo ya registran alzas superiores al 5% en las primeras horas de la jornada.

En el ámbito militar, la situación es crítica. Israel ha anunciado una «oleada masiva de ataques» contra objetivos iraníes y posiciones de Hezbollah en Beirut, con la advertencia del ministro de Defensa, Israel Katz, de que las operaciones no tendrán límite de tiempo. Paralelamente, la seguridad regional se tambalea tras la caída de drones iraníes cerca del aeropuerto de Dubái, que causaron cuatro heridos, exacerbando el nerviosismo en los centros financieros y logísticos de los Emiratos Árabes Unidos.

Finalmente, la incertidumbre rodea a la cúpula de poder en Teherán. El nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, no ha aparecido en público tras rumores sobre posibles heridas, aunque fuentes oficiales aseguran que se encuentra a salvo. Mientras tanto, el impacto humanitario en Irán es devastador, reportando más de 1.200 civiles muertos desde el inicio de las hostilidades. La comunidad internacional observa con cautela un conflicto que, además de cobrar vidas, amenaza con colapsar la economía global por el cierre de las rutas marítimas.

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