
Europa se enfrenta a una crisis logística sin precedentes que podría dejar a miles de aviones en tierra. El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha cortado el suministro vital para los aeropuertos europeos, afectando al 40% del combustible que consume el sector. Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de Energía, advirtió que la falta de suministro provocará cancelaciones masivas de vuelos de forma inminente.
La situación es alarmante debido a la baja capacidad de las refinerías en la Unión Europea, lo que obliga a importar casi todo el queroseno desde Oriente Medio. Mientras algunos países solo tienen reservas para diez días, gigantes del bajo costo como Ryanair ya avisan que solo tienen combustible garantizado hasta mediados de mayo. Esta escasez no solo pone en riesgo las vacaciones de verano, sino que ha disparado los precios del combustible un 80%.
Para evitar el caos total, las aerolíneas piden a Bruselas medidas de emergencia como la reducción de impuestos y la vigilancia estricta de las reservas. Sin embargo, con infraestructuras dañadas en la zona del conflicto, los expertos estiman que la normalidad tardará meses en volver, amenazando la estabilidad económica de todo el continente.



