
El Gobierno de Estados Unidos responsabilizó directamente a la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo por el fallecimiento del líder indígena nicaragüense Brooklyn Rivera. El reconocido dirigente de la etnia miskita murió el pasado sábado en Managua mientras se encontraba hospitalizado bajo estricta custodia estatal.
A través de un mensaje oficial, el Departamento de Estado señaló que Rivera fue víctima de tres años de trato inhumano, detención injusta y desaparición forzada a manos del régimen centroamericano. El exparlamentario y fundador del partido indígena Yatama había sido detenido por la policía en septiembre de 2023, luego de denunciar la vulnerabilidad de las comunidades originarias en un foro internacional. Amnistía Internacional lo consideraba un preso de conciencia.

Ante este suceso, el Grupo de Expertos de la ONU sobre Nicaragua (GHREN) condenó enérgicamente el deceso y exigió una investigación inmediata sobre las condiciones de su reclusión. Los expertos de Naciones Unidas advirtieron que la desaparición forzada bajo custodia estatal configura un crimen internacional por el cual el Estado de Nicaragua debe asumir la responsabilidad legal, sumándose al rechazo de diversos sectores de la oposición nicaragüense.



