
Por primera vez en más de medio siglo, los dos arsenales atómicos más grandes del planeta se encuentran sin límites legales. La expiración del Tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia ha encendido las alarmas globales, marcando el fin del último pacto de control de armas nucleares vigente y abriendo la puerta a una posible carrera armamentista sin restricciones.
El Kremlin lamentó formalmente el cese del acuerdo, señalando que Washington no respondió a la propuesta de Vladímir Putin de extender los límites por un año más. Por su parte, el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, han condicionado cualquier pacto futuro a la inclusión de China. Sin embargo, Beijing ha rechazado tajantemente participar, argumentando que su arsenal es considerablemente menor al de las dos potencias tradicionales.
Pese a la tensión, hay un pequeño resquicio para la diplomacia: tras una reunión en Abu Dabi, ambas naciones acordaron restablecer un diálogo militar de alto nivel, suspendido desde 2021. Aunque el tratado de 2010 que limitaba a 1,550 las ojivas desplegadas ya es historia, el mundo observa con cautela si la responsabilidad estratégica prevalecerá sobre la acumulación de poder bélico en este nuevo escenario trilateral.



