
El caserío Sihuatenango, ubicado en el cantón San Isidro de Panchimalco, San Salvador Sur, vuelve a la vida. En 2016, este sector quedó completamente desolado luego de que unas 90 familias huyeran masivamente debido a las constantes amenazas de muerte y el acoso de las estructuras criminales que operaban en la zona.
Tras años de abandono, el panorama ha cambiado radicalmente gracias a la implementación del régimen de excepción. La tranquilidad recuperada ha permitido el retorno de unas 20 familias, quienes han comenzado a repoblar sus tierras y a reactivar la agricultura local con la siembra de maíz, frijol y maicillo, además de dedicarse a la crianza de animales de corral.
Habitantes de la comunidad recuerdan con amargura la época en la que vivían bajo el fuego cruzado y las extorsiones. Sin embargo, hoy expresan sentir un ambiente de total seguridad que les permite desplazarse a cualquier hora sin temor. Con la desarticulación de las pandillas, Panchimalco —que históricamente figuró entre los municipios más violentos del país— avanza hacia la normalidad, dejando atrás el miedo y perfilándose como un territorio de paz y desarrollo productivo.



